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La Revolución Energética: supervivencia frente a tormentas

La Revolución Energética: supervivencia frente a tormentas

Cuando más del 99,9 por ciento de los clientes de la provincia de Camagüey, la de mayor extensión territorial de Cuba, cuentan con servicio eléctrico a  35 días de que el huracán Ike destruyera gran parte de su red primaria y secundaria, se corrobora uno de los objetivos de la Revolución: el beneficio al hombre.

Un país que monta su infraestructura social y económica en un sistema eléctrico de redes , pero en una geografía estrecha y alargada, corre grandes riegos para restablecerlo ante un fenómeno meteorológico de gran intensidad como los que abatieron a Cuba en las últimas semanas de agosto y primera de septiembre.

Pero cuando existe una base de preparación para emergencias como lo es el sistema de Grupos electrógenos incluido en el programa de la Revolución Energética, la vitalidad se puede alcanzar con mayor rapidez.

Así ocurrió en Cuba y en particular en Camagüey, la provincia de mayor extensión territorial del archipiélago, por lo tanto la de mayor kilómetros y medios en la red del sistema eléctroenergético nacional, además con una central termoeléctrica, pero también con emplazamientos de generación distribuida, una generación alternativa que aporta más de 100 megawatt-hora.

El día ocho, por más de siete horas, el meteoro atravesó la región de forma diagonal de este a oeste, y de norte a sur para salir al Mar Caribe, dejando severas destrozos en torres, postes, líneas y transformadores del sistema eléctrico, por el efecto de sus vientos con rachas de hasta 180 y 200 kilómetros por hora.

Toda la provincia estuvo a oscura por dos días, y solo hospitales, policlínicas y objetivos esenciales mantuvieron su vitalidad con grupos electrógenos, hasta que con el intenso esfuerzo de 18 brigadas de linieros locales, comenzaron a restablecer paulatina pero sistemáticamente el servicio a partir de dos días después.

Una semana más adelante arribaron colectivos de Ciudad de La Habana, Matanzas, y luego llegó también el apoyo solidario de otras de Granma, Santiago de Cuba y Guatánamo. Todas aún permanecen en Camagüey.

Muchos de los postes fueron derribados por árboles, otros el viento los tumbó, pero detrás los trabajadores eléctricos también se volcaron con igual intensidad, y poco a poco en jornadas de hasta 18 horas colocaban postes, transformadores restablecían líneas y aislantes.

Actualmente Camagüey, tiene más de 220 mil clientes con fluído eléctrico, apenas quedan cerca de 200 ubicados en zonas muy alejadas e intrincadas donde ya se trabaja.

José Martínez Mondéjar, director del Despacho de la Empresa Eléctrica provincial, reconoció que sin la existencia de los Grupos electrógenos, sobre todo los grandes emplazamiento de distribución de los que Camagüey tiene una capacidad de 108 megawatt-hora, restablecer el servicio hubiese demorado más a los clientes.

El enlace del Sistema Electroenergético Nacional (SEN) se fracturó con la salida, por primera vez en 40 años de la termoeléctrica 10 de Octubre, que cuenta con cuatro unidades generadoras. Líneas y torres estuvieron en el suelo, y llegar luego de la tormenta y restablecido un nivel de electricidad en la provincia con los emplazamiento de grupos electrógenos hasta la planta para su arranque fue posible siete días después, permitiendo a esa industria suministrar la electricidad que entregaron esos generadores.

Por ellos gran parte de la población se fue beneficiando y detrás industrias vitales en la producción de alimentos, mientras hospitales, policlínicas, y panaderías volvían a consumir del SEN.

La Revolución Energética tuvo en este episodio de la historia de Camagüey, y de Cuba, una muestra de la validez de su concepción para un país amenazado por las tormentas tropicales y bloqueado, hace más de 40 años, por los Estados Unidos, que le obliga a gastos elevados en la compra y tráfico de mercancías desde países más alejados de sus costas. (por Ileana Borges Díaz.Foto Rodolfo Blanco)

 

 

 

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