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Niemeyer: el genio, el futurista, el de las sensuales curvas

Niemeyer: el genio, el futurista, el de las sensuales curvas

  • La arquitectura de Brasilia es la mayor contribución brasileña al arte del siglo XX
  • "Los ángulos rectos no me atraen. Tampoco las líneas duras e inflexibles creadas por el hombre"
  • "Lo que me atrae son las curvas libres y sensuales".

  Oscar Niemeyer, el arquitecto que recreó en acero y vidrio las curvas de Brasil, y pasó a la historia como el creador de su capital futurista Brasilia, dejó su sello estampado en obras desde el complejo de la ONU en Nueva York hasta la sede del Partido Comunista Francés en París, pasando por el Sambódromo que alberga los desfiles de Carnaval de Río, y el Museo de Arte Moderno en Niteroi, que parece un platillo volador colgando de la costa rocosa.

   Niemeyer, quien murió el miércoles a los 104 años, se mantenía activo en su taller de arquitectura e incluso participó recientemente en una polémica generada por su proyecto de construir una nueva plaza en Brasilia.

  "Los ángulos rectos no me atraen. Tampoco las líneas duras e inflexibles creadas por el hombre", escribió el arquitecto en sus memorias publicadas en 1998. "Lo que me atrae son las curvas libres y sensuales. Las curvas que encontramos en las montañas, en las olas del mar, en el cuerpo de la mujer que amamos".

   Esas formas circulares dieron elegancia a Brasilia, la ciudad que abrió al mundo el vasto interior de Brasil en 1960 y albergó desde entonces a la capital del país, trasladada desde Río de Janeiro.

   "La arquitectura de Brasilia es la mayor contribución brasileña al arte del siglo XX", afirmó el diplomático y crítico de arquitectura André Correa do Lago.

   Correa do Lago dijo en una entrevista con AP que Brasil tiene contribuciones destacadas en diversas formas artísticas, pero la obra de Niemeyer en Brasilia es la principal manifestación creativa del país en el siglo pasado.

   La nueva capital creció a ritmo vertiginoso hasta albergar a dos millones de habitantes, pero su diseño aún genera controversias. Los críticos afirman que carece de "alma" tanto como de esquinas, mientras sus admiradores aseguran que sirvió para atraer vida hacia las inmensas sabanas del interior.

   El crítico de arte Robert Hughes describe a Brasilia como una "utopía del horror" y sostiene que "el error básico fue dejar la planificación de la ciudad en manos de un socialista".

Niemeyer desdeñaba las críticas.

   "Si uno va a Brasilia puede ser que no le guste, decir que hay cosas mejores, pero ninguna parecida", dijo el arquitecto en una entrevista publicada en 2006, cuando tenía 98 años. "Mi búsqueda es una sorpresa. Una pieza de arte debe emocionar".

   En el 2009, a sus 101 años, Niemeyer aún era objeto de controversia, como la que provocó con su propuesta de construir una Plaza de la Soberanía en plena Explanada de los Ministerios, un espacio enorme y abierto en el corazón de los edificios gubernamentales que son las piezas más reconocidas de su creación.

   La ciudad entera, que en abril de 2010 celebró su 50 aniversario, se enfrascó en un debate sobre la conveniencia de un proyecto que obstaculizaría la vista a las obras de Niemeyer con un obelisco inclinado de 100 metros de extensión.

   El arquitecto tenía en marcha un magno proyecto conocido como el Camino Niemeyer, en Niteroi, donde nueve edificios están en construcción para sumarse a otros tres ya levantados, que constituirían el mayor complejo arquitectónico con su firma.

   Oscar Niemeyer Soares Filho nació el 15 de diciembre de 1907 en Río de Janeiro, la entonces capital de Brasil, y se recibió de arquitecto en la Escuela de Artes de Río. Rápidamente ganó la atención por sus trabajos.

   En 1936, colaboró en el diseño de un nuevo edificio para el Ministerio de Educación en Río, un clásico de la funcionalidad en líneas horizontales y verticales. En trabajos con el arquitecto francés Le Corbusier, Niemeyer colaboró en el desarrollo del "brise soleil", una extensión de las líneas horizontales de los edificios que se convirtió en un diseño muy conocido en los años 60 para amparar los espacios de los rayos del sol.

   Los dos arquitectos se reunieron de nuevo en 1947 para diseñar el edificio de las Naciones Unidas en Nueva York. Pero Niemeyer ya se burlaba de los límites y los severos ángulos de las formas funcionales de la escuela de arquitectura y así creó una propia.

   Su primer proyecto individual fue el complejo de Pampulha, una serie de edificios sobre un lago artificial en la ciudad de Belo Horizonte, en el sureste de Brasil. Por primera vez, Niemeyer utilizó los arcos y curvas que fueron su marca.

   En los años 50, Niemeyer fue convocado por el presidente Juscelino Kubitschek para diseñar los edificios gubernamentales de una nueva capital en las planicies vacías del centro de Brasil.

   "Si uno toma el lápiz pensado sólo en la solución, dibujará sin una idea. Lo que es importante en la arquitectura es la intuición", dijo. "Tengo mi sistema de trabajo... basado en la fantasía, pero siempre sintiendo la lógica".

   Tras el golpe militar de 1964 que comenzó una dictadura de 21 años, Niemeyer -comunista irreductible- salió al exilio en Francia, donde en 1965 diseñó las oficinas del Partido Comunista de Francia, en París. También realizó una docena de proyectos en Estados Unidos, Israel, Líbano, Argelia, Italia, Alemania y Portugal.

   Nunca retrocedió un centímetro en sus creencias socialistas. En julio del 2006, en un artículo en el diario Folha de S. Paulo, Niemeyer escribió: "La vida es más importante que la arquitectura...algún día el mundo será más justo y elevará la vida a un nivel superior, no más limitada a los gobiernos y las clases dominantes".

   Encorvado y de paso lento, el arquitecto acudía diariamente a su oficina, diseñaba y seguía sus proyectos por videoconferencia, incluyendo el Camino Niemeyer y un museo en forma de ojo en la ciudad de Curitiba, al sur del país.(AP)

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Por la nación cubana: Flexibiliza Cuba regulaciones migratorias

Por la nación cubana: Flexibiliza Cuba regulaciones migratorias

  • Cualquier análisis que se haga de la problemática migratoria cubana pasa inexorablemente por la política de hostilidad que el gobierno de los EE.UU. ha desarrollado contra Cuba por más de 50 años.
  • Ley de Ajuste Cubano… y la política ‘pies secos, pies mojados’, que favorece el tráfico de personas,... ha provocado numerosas muertes de inocentes”.
  • La inmensa mayoría de los cubanos asentados en más de 150 países mantiene vínculos estables con su Patria y con sus familiares, se opone al bloqueo y no desea la aplicación de una política agresiva contra su país de origen.

Como parte del trabajo que se viene realizando para actualizar la política migratoria vigente y ajustarla a las condiciones del presente y el futuro previsible, el Gobierno cubano, en ejercicio de su soberanía, ha decidido eliminar el procedimiento de solicitud de Permiso de Salida para los viajes al exterior y dejar sin efecto el requisito de la Carta de Invitación.

Por tanto, a partir del 14 de enero de 2013 solo se exigirá la presentación del pasaporte corriente actualizado y la visa del país de destino, en los casos que la misma se requiera. Serán acreedores de dicho pasaporte los ciudadanos cubanos que cumplan los requisitos establecidos en la Ley de Migración, la cual ha sido también actualizada de acuerdo con las medidas adoptadas y entrará en vigor a los noventa días de su publicación en la Gaceta Oficial de la República de Cuba.

Los titulares de pasaporte corriente, expedido con anterioridad a la vigencia de esta decisión, deberán solicitar su actualización sin gravamen alguno a las autoridades competentes del Ministerio del Interior. Asimismo, quienes cuenten con un permiso de salida vigente, podrán salir del país sin necesidad de un nuevo trámite.

También se ha dispuesto extender a 24 meses la permanencia en el exterior de los residentes en Cuba que viajen por asuntos particulares, contados a partir de la fecha de salida del país. Cuando excedan este término deben obtener, plasmada en el pasaporte, la constancia de la(s) prórroga(s) de estancia correspondiente, otorgada por un consulado cubano.

La actualización de la política migratoria tiene en cuenta el derecho del Estado revolucionario de defenderse de los planes injerencistas y subversivos del gobierno norteamericano y sus aliados. Por tal motivo, se mantendrán medidas para preservar el capital humano creado por la Revolución, frente al robo de talentos que aplican los poderosos.

Es oportuno informar que paulatinamente se adoptarán otras medidas relacionadas con el tema migratorio, las cuales sin dudas, coadyuvarán también a consolidar los prolongados esfuerzos de la Revolución en aras de normalizar plenamente las relaciones de Cuba con su emigración.

En el día de hoy se publica en la Gaceta Oficial de la República el Decreto Ley del Consejo de Estado que modifica la vigente Ley de Migración, así como otras normas complementarias.

Información adicional a la población sobre los procedimientos para el cumplimiento de lo establecido y otras precisiones puntuales sobre la política migratoria del país, están disponibles en las oficinas y el correo de voz de la Dirección de Inmigración y Extranjería por el teléfono: 206 32 18, Portal del Ciudadano Cubano: www.ciudadano.cu y el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba: www.cubaminrex.cu. (Tomado de Cubadebate)

 

Voluntad común de la nación cubana:

 

 

En el caso de Cuba, el tema migratorio ha sido históricamente objeto de fuertes campañas mediáticas diseñadas y dirigidas por el gobierno de los Estados Unidos y de otras fuerzas que en ese país se han opuesto a la Revolución desde sus propios inicios.

Su manipulación ha tenido como propósito sembrar la confusión en la opinión pública internacional y en nuestro pueblo.

No han sido pocas las víctimas, incluso mortales, de las dramáticas situaciones generadas a partir de la politización por parte de los enemigos de Cuba de esta sensible cuestión.

Es por ello que cualquier análisis que se haga de la problemática migratoria cubana pasa inexorablemente por la política de hostilidad que el gobierno de los EE.UU. ha desarrollado contra el país por más de 50 años. La aplicación de un ilegal y genocida bloqueo económico y el intento de construir una oposición interna mediante acciones subversivas y el empleo de agentes a sueldo han sido sus componentes esenciales. Dicha política ha incluido desde campañas mediáticas y “robo de cerebros”, hasta atentados terroristas, sabotajes y agresiones de todo tipo.

La política migratoria de Cuba, a lo largo de todos estos años de Revolución, se ha basado en el reconocimiento del derecho de los ciudadanos a viajar, a emigrar o residir en el extranjero y en la voluntad de favorecer las relaciones entre la Nación y su emigración. Al mismo tiempo se ha fundamentado en el legítimo derecho a defendernos frente a la agresividad de Washington. Las disposiciones para regular los flujos migratorios del país, fueron adoptadas en medio de circunstancias impuestas por las agresiones que en esta esfera se han implementado por las diferentes administraciones norteamericanas, con el estímulo de sus aliados en Miami.

Como expresara el Presidente Raúl Castro en la clausura del 8vo. Período Ordinario de Sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular el pasado 23 de diciembre de 2011 “… no podemos olvidar que somos el único país del planeta a cuyos ciudadanos se les permite asentarse y trabajar en el territorio de los Estados Unidos sin visa alguna… en virtud de la criminal Ley de Ajuste Cubano… y la política ‘pies secos, pies mojados’, que favorece el tráfico de personas y ha provocado numerosas muertes de inocentes”.

Desde el propio comienzo de la Revolución, nuestro país fue víctima del despojo indiscriminado de sus profesionales. Más de la mitad de los 6 mil médicos con que contábamos en aquel momento, emigraron fundamentalmente hacia los Estados Unidos. Un gran número de los mejores ingenieros y técnicos también fue alentado a emigrar, con el propósito de impedir el desarrollo económico y social de la nación. A estas acciones, se sumaría posteriormente, entre otros, el programa de visas para profesionales de la salud cubanos, implementado por Washington en el 2006 con similares objetivos.

Es por ello que, mientras persistan las políticas que favorecen el “robo de cerebros”, dirigidas a despojarnos de los recursos humanos imprescindibles para el desarrollo económico, social y científico del país, Cuba estará obligada a mantener medidas para defenderse en este frente.

El doble rasero y el carácter inhumano de esta política, que estimula por una parte las salidas ilegales del país, y por otra obstaculiza la posibilidad de emigrar de manera legal, ordenada y segura, ha tenido la clara intención de convertir a los cubanos que desean establecerse en otros países, en supuestos opositores políticos y en un factor de desestabilización interna.

Como consecuencia de esta irracional e irresponsable política, a lo largo de todos estos años se han sucedido varias crisis migratorias: Camarioca en 1965, Mariel en 1980, y la “crisis de los balseros” de 1994.

A pesar de ello, Cuba ha mostrado su permanente disposición a cooperar en la búsqueda de soluciones razonables a este complejo problema y ha trabajado sostenidamente por normalizar las relaciones con sus emigrados, favorecer las vías para una emigración ordenada y segura, así como facilitar los viajes de los ciudadanos al exterior por asuntos particulares.

Las nuevas medidas migratorias anunciadas por decisión soberana del Estado cubano, no constituyen un hecho aislado, sino que se inscriben dentro del proceso irreversible de normalización de las relaciones de la emigración con su Patria.

La inmensa mayoría de los cubanos asentados en más de 150 países mantiene vínculos estables con su Patria y con sus familiares, se opone al bloqueo y no desea la aplicación de una política agresiva contra su país de origen.

En la despedida a su Santidad Benedicto XVI, el 28 de marzo pasado, el Presidente Cubano expresó: “Reconocemos la contribución patriótica de la emigración cubana, desde el aporte decisivo a nuestra independencia de los tabaqueros de Tampa y Cayo Hueso y todos los que fueron sostén de los anhelos de José Martí, hasta los que se oponen hoy a quienes atacan a Cuba y manipulan el tema migratorio con fines políticos. Hemos realizado prolongados esfuerzos hacia la normalización plena de las relaciones de Cuba con su emigración que siente amor por la Patria y por sus familias y persistiremos en ello por la voluntad común de nuestra Nación”.(Tomado de Cubadebate)

Las sanciones económicas contra Cuba bajo la administración Obama

Las sanciones económicas contra Cuba bajo la administración Obama

  • Washington no ha vacilado en aplicar las sanciones incluso de modo extraterritorial, violando así gravemente el derecho internacional.
  • Ciudadanos norteamericanos tienen prohibido visitar Cuba.
  • Los cubanos tiene prohibido utilizar algunas funciones del motor de búsqueda Google.

    La llegada al poder del presidente Obama en Estados Unidos en 2008 marcó una ruptura de estilo respecto a la anterior administración Bush hacia Cuba. No obstante, salvo el levantamiento de algunas restricciones relativas a los viajes, las sanciones económicas siguen aplicándose, incluso de modo extraterritorial. He aquí algunos ejemplos recientes.

   Durante su campaña electoral en 2007, el entonces candidato Barack Obama hizo una lúcida constatación sobre el carácter obsoleto de la política de Estados Unidos hacia Cuba. Una vez elegido, declaró su voluntad de buscar “un nuevo comienzo con Cuba”. “Creo que podemos llevar la relación entre EE.UU. y Cuba en una nueva dirección y lanzar un nuevo capítulo de acercamiento que continuará durante mi mandato”, subrayó [1].

   Obama había denunciado la política de su predecesor hacia Cuba, el cual había limitado fuertemente los viajes de la comunidad cubana de Estados Unidos. “Se trata a la vez de una cuestión estratégica y humanitaria. Esta decisión […] ha tenido un impacto profundamente negativo sobre el bienestar del pueblo cubano. Otorgaré a los cubanoamericanos derechos ilimitados para visitar a sus familiares y mandar dinero a la Isla”, se comprometió [2].

   Obama cumplió su palabra. En abril de 2009 anunció el levantamiento de algunas restricciones que afectan a los cubanos que viven en Estados Unidos y que tienen familiares en la isla, que entró en vigor el 3 de septiembre de 2009. Desde entonces pueden viajar a su país de origen sin ningún obstáculo (en vez de catorce días cada tres años) y mandar remesas ilimitadas a sus familias (en vez de cien dólares al mes) [3].

Aplicación extraterritorial de las sanciones económicas contra Cuba

   No obstante, Washington no ha vacilado en aplicar las sanciones económicas, incluso de modo extraterritorial, violando así gravemente el derecho internacional. En efecto, éste estipula que las legislaciones nacionales no pueden ser extraterritoriales, es decir aplicarse fuera del territorio nacional. Así, la ley brasileña no puede aplicarse en Argentina. Del mismo modo, la legislación venezolana no puede aplicarse en Colombia. Ahora bien, la ley estadounidense de las sanciones económicas contra Cuba se aplica en todos los países del mundo.

   En efecto, en junio de 2012, el banco neerlandés ING recibió la más importante sanción jamás dictada desde el inicio del estado de sitio económico contra Cuba en 1960. La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro sancionó a la institución financiera con una multa de 619 millones de dólares por realizar, entre otras, transacciones en dólares con Cuba, a través del sistema financiero estadounidense, entre 2002 y 2007 [4].

   El Departamento del Tesoro también obligó al banco neerlandés a romper sus relaciones comerciales con Cuba y anunció que “ING aseguró a la Oficina de Control de Activos Extranjeros que había puesto fin a las prácticas que llevaron al acuerdo de hoy”. Así, Washington prohibió a un banco europeo toda transacción comercial con Cuba [5].

    El gobierno cubano denunció esta nueva aplicación extraterritorial de las sanciones económicas, las cuales, además de impedir todo comercio con Estados Unidos (excepto las materias primas alimenticias), constituyen el principal obstáculo al desarrollo de las relaciones comerciales de Cuba con el resto del mundo. “El Gobierno de Estados Unidos sancionó unilateralmente al banco ING por tramitar, en conjunto con sus subsidiarias en Francia, Bélgica, Holanda y Curazao, transacciones financieras y comerciales de entidades cubanas, prohibidas por la criminal política de bloqueo contra Cuba”, subraya el comunicado oficial [6].

  Adam Szunin, Director de la OFAC, aprovechó la ocasión para advertir a las empresas extranjeras que tienen relaciones comerciales con Cuba. Esta multa “debería servir como una clara advertencia a cualquiera que considere aprovecharse de evadir las sanciones de los Estados Unidos”, declaró, reafirmando así que Washington seguiría aplicando sus medidas extraterritoriales [7].

  Otras empresas extranjeras también fueron sancionadas por sus relaciones comerciales con Cuba. Así, la multinacional sueca Ericsson, especializada en el campo de las telecomunicaciones, tuvo que pagar una multa de 1,75 millones de dólares por reparar, mediante su filial basada en Panamá, equipos cubanos de un valor de 320.000 dólares, en Estados Unidos. Tres empleados, implicados en el caso, también fueron despedidos [8].

   El 10 de julio de 2012, el Departamento del Tesoro infligió una multa de 1,35 millones de dólares a la empresa estadounidense Great Western Malting Co. por vender cebada a Cuba, mediante una de sus filiales extranjeras entre agosto de 2006 y marzo de 2009. No obstante, el derecho internacional humanitario prohíbe todo tipo de embargo sobre las materias primas alimenticias y los medicamentos, incluso en tiempos de guerra. Ahora bien, oficialmente, Cuba y Estados Unidos jamás han estado en conflicto [9].

  En Francia, Mano Giardini y Valérie Adilly, dos directores de la agencia de viajes estadounidense Carlson Wagonlit Travel (CWT), fueron despedidos por vender paquetes turísticos con destino a Cuba. La empresa corre el riesgo de recibir una multa de 38.000 dólares por estancia vendida, lo que suscitó la ira de algunos asalariados que difícilmente comprenden la situación. “¿Por qué Carlson no retiró del sistema de reservas los productos Cuba ya que no teníamos derecho a vender?”, preguntó un empleado [10].

  Del mismo modo, es posible que CWT no sea autorizada a responder a los concursos de los viajes de la administración estadounidense, los cuales representan una parte sustancial de su volumen de negocios. La dirección de CWT se expresó al respecto: “En estas condiciones, tenemos que aplicar la regla estadounidense que prohíbe mandar a viajeros a Cuba, incluso para las filiales”. Así, una filial estadounidense basada en Francia está obligada a aplicar la ley estadounidense sobre las sanciones económicas contra Cuba, pisoteando la legislación francesa en vigor [11].

Google censurado y un presupuesto de 20 millones de dólares para la “democracia digital”.

   Más insólito, las sanciones económicas prohíben que los cubanos utilicen algunas funciones del motor de búsqueda Google, tales como Google Analytics (que permite calcular el número de visitas en un sitio web, así como su origen), Google Earth, Google Destktop Search, Google Toolbar, Google Code Search, Google AdSense o Google AdWords, privando así a Cuba de acceso a estas nuevas tecnologías y a numerosos productos descargables. La empresa estadounidense proporcionó una explicación mediante su representante Christine Chen: “Lo teníamos escrito en nuestros términos y condiciones. No se puede usar Google Analytics en los países sometidos a embargos” [12].

   Al mismo tiempo, mientras que Washington impone a Google restringir el uso de sus servicios digitales en Cuba y prohíbe que La Habana se conecte a su cable de fibra óptica para Internet, el Departamento de Estado anunció que iba a dedicar, mediante la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), la suma de 20 millones de dólares a “activistas de los derechos humanos, periodistas independientes y bibliotecas independientes en la isla”, con el fin de difundir, entre otras cosas, la “democracia digital” [13].

   La administración Obama, lejos de adoptar “un nuevo comienzo con Cuba”, sigue imponiendo sanciones económicas que afectan a todas las categorías de la población cubana empezando por las más vulnerables o sea las mujeres, los niños y los ancianos. No vacila en sancionar a empresas extranjeras violando el derecho internacional al aplicar medidas extraterritoriales. También se niega a oír el reclamo unánime de la comunidad internacional que condenó en 2011, por vigésimo año consecutivo, la imposición de un estado de sitio anacrónico, cruel e ineficaz, que constituye el principal obstáculo al desarrollo de la nación.(Tomado de Voltairenet.com)

Videojuegos: Nueva herramienta de subversión contra Cuba

Videojuegos: Nueva herramienta de subversión contra Cuba

   El próximo 30 de septiembre el Departamento de Estado espera adjudicar 4,2 millones de dólares a organizaciones que desde los Estados Unidos viven del negocio de la subversión contra Cuba, revela hoy el periodista Tracey Eaton en su blog Along the Malecon.                                                                                                           Uno de estos programas exige la creación de videojuegos que fomenten el consenso en torno a Washington, en particular entre los jóvenes. Como en otras partidas del gobierno norteamericano para operaciones ilegales en Cuba, esta se concentra en inversiones destinadas a fomentar el uso de nuevas tecnologías solo en aquellos que obedezcan al cambio de régimen que EEUU promueve en la Isla.
   He aquí un desglose de los 4,2 millones que promete el gobierno de los EEUU:
“Derechos humanos”: 1.050.000 dólares. Destinado a “mejorar la capacidad” de los que se dedican a denunciar “violaciones” y sus fuentes (”observadores”), especialmente para individuos que viven fuera de La Habana.
   Medios de comunicación social: $ 750.000. Equipar a activistas (los vinculados a la Oficina de Intereses de los Estados Unidos en La Habana) y otros ciudadanos con herramientas para denunciar y detectar “violaciones de los derechos humanos y corrupción”. Trabajarán con periodistas de investigación (en EEUU) que desarrollarán, con esta información, historias sobre tendencias y casos.
   Jóvenes y tecnología: 700.000 dólares. Involucrar a los jóvenes, especialmente en el tema “del futuro de Cuba” a través del uso innovador de la tecnología, incluyendo las redes sociales. Uso de los juegos de video para promover “el compromiso cívico”.
“Libre mercado”: $ 700.000. Mantener debates sobre temas económicos para impulsar la demanda de reformas.
“Libertad de expresión”: $ 1.000.000. “Incrementar” la libertad de pensamiento y de expresión (siguiendo la línea de Washington), especialmente entre los artistas, poetas, músicos y escritores.
El Departamento de Estado anunció las becas en junio y acepta solicitudes hasta el 13 de julio (descarga de 15 páginas comunicado en la página oficial del Departamento de Estado).
  Los funcionarios advirtieron que prefieren que los que llevan a cabo estos programas sean hablantes nativos del español con experiencia en la isla. Aseguran que el número de ciudadanos estadounidenses y residentes permanentes que viajan a Cuba debe ser “limitado o excluido” (obviamente aludiendo al precedente Alan Gross).
  El Departamento de Estado afirma que puede exigir a los beneficiarios de las subvenciones revelar quiénes en Cuba reciben el dinero o los recursos.
(Edición y traducción: Cubadebate)

Los consorcios mediáticos y el montaje de campañas sistemáticas. “La manipulación del consenso”

Los consorcios mediáticos y el montaje de campañas sistemáticas. “La manipulación del consenso”

  • Las campañas se basan, como regla, en mentiras, medias verdades y tergiversaciones.
  •  A Chile se cita como paradigma de economía liberal exitosa y robusta democracia, mientras el gobierno reprime con saña a estudiantes, mapuches y a su población.
  • Por décadas la maquinaria de propaganda estadunidense se ha empleado a fondo para hacer creer que existe una oposición dentro de Cuba y una dictadura. Sobran pruebas presentadas por La Habana, y revelaciones por Wikileaks de cables secretos entre diplomáticos de EEUU y su Departamento de Estado.

      Al seguir las noticias internacionales podemos constatar patrones de comportamiento. Los consorcios mediáticos montan campañas sistemáticas únicamente contra los gobiernos que no se someten a Washington, defienden su soberanía nacional e intentan conducir políticas económicas más justas.
Estas campañas se basan, como regla, en mentiras, medias verdades y tergiversaciones. En cambio, dirigen cuando más un tibio señalamiento para aparentar “objetividad”, a los gobiernos dóciles que hacen pagar durísimas penalidades sociales a sus poblaciones con la obscena concentración neoliberal de la riqueza y las reprimen con el pretexto de la lucha contra el terrorismo y el narco.
Para comprobarlo no hay más que comparar la cobertura de CNN en español sobre Venezuela, Cuba, Ecuador, Bolivia y Argentina con la que hace de gobiernos aliados de Estados Unidos.
Allí esta Chile, al que continúa citando como paradigma de economía liberal exitosa y robusta democracia mientras el gobierno reprime con saña a estudiantes y mapuches y se derrumba la popularidad del presidente.
Cito a CNN en español por su inigualable manipulación informativa –tal vez comparable sólo a la del Grupo Prisa-, pero lo mismo puede decirse de todos los medios corporativos. Ahora bien estas prácticas, no sólo de desinformación, también de empobrecimiento espiritual de las audiencias, exigen un requisito. Se deben fabricar estereotipos, machacándolos un día sí y otro también, de modo que los receptores del mensajes acepten posteriormente cualquier idea relacionada con aquéllos por más irracional y descabellada que pueda ser. Se trata, como ha explicado pormenorizadamente el lingüista Noam Chomsky, de la “manipulación del consenso”.
Según esto, Cuba es una tiranía, violadora sistemática de los derechos humanos que oprime a su pueblo, patraña que desde 1959 se ha dicho y repetido en las escuelas, los púlpitos, las reuniones sociales de las clases acomodadas, los libros tarifados y, por supuesto, en los medios de difusión masiva; usando todos los instrumentos de control culturales e ideológicos de la dominación capitalista. En las últimas décadas la maquinaria de propaganda estadunidense se ha empleado a fondo para hacer creer que existe una oposición dentro de la isla, entendiendo como tal a vividores pagados por la potencia del norte, cuya agenda no interesa a los cubanos. Todo esto es conocido no sólo por las irrefutables pruebas presentadas al respecto por La Habana, sino debido a las inapreciables revelaciones por Wikileaks de los cables secretos(desde o sobre Cuba) cruzados entre sus diplomáticos y el Departamento de Estado. Es muy elocuente que sean los vividores, como la bloguera Yoani Sánchez, el “activista” Elizardo Sánchez o las llamadas damas de blanco, las fuentes sobre Cuba de los citados medios. Es el caso de la última campaña contra La Habana por la muerte –en una inexistente huelga de hambre- del preso común Wilman Villar, convertido en político de la noche a la mañana por estas fuentes. Los medios participantes, siguiendo el “testimonio” de los mercenarios lanzaron el ataque sin escuchar la versión del gobierno cubano. Como es de rigor Washington y algunos de sus amigotes europeos y latinoamericanos les dieron crédito y otra vez atacaron a Cuba con la cantaleta de los derechos humanos. El burro hablando de orejas.
Basta recordar el cuento de las armas “de destrucción masiva” en Irak, o el “bombardeo” de Kadafi a sus propios compatriotas, del cual nunca mostraron una sola prueba, o las cientos de “muertes” de Fidel Castro. En el caso de Irak y Libia la mentira sirvió de pretexto para destruir y desangrar Estados. Usándola desaforadamente, se creó el clima sicológico propicio para las agresión a Libia no obstante ser más evidente que nunca que el capitalismo no puede ofrecer otra cosa a los pueblos que hambre, ignorancia, insalubridad, guerras injustas, devastación ecológica y notables descensos del nivel de vida y las conquistas sociales. Ya no sólo en los países pobres sino en los mismo centros imperiales, como Estados Unidos y la Unión Europea. La mentira es un arma de guerra que puede ser muy peligrosa si no es desenmascarada enarbolando la verdad, como ha hecho Cuba una vez más.
Las calumniosas campañas contra la isla intentan justificar el odioso bloqueo, pero también persiguen sedimentar la hipócrita y criminal noción de moda, el derecho a “proteger” aplicado en Libia. (Angel Guerra Tomado de Rebelión)

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La represión violenta contra los “Indignados” de OccupyWallStreet

La represión violenta contra los “Indignados” de OccupyWallStreet

  •    Los Medios dan más espacio a Libia y al asesinato de Gaddafi  que a las demandas de la mayoría de los oprimidos en EEUU, España, Chile y otros países.
  •    A los indignados del  “Occupy” les asiste una causa justa.     
  •    El sincero aliento y apoyo de personalidades honestas. “Las cosas nunca cambian desde arriba, solo se cambia desde abajo”.

     En Wall Street hay de todo; humillaciones y actos represivos de la policía . Uno de los más reprochados, según algunas agencias,  muestra como una decena de agentes acorrala a unas chicas en una malla naranja, las aprietan contra una pared y dentro de la malla pidiendo ayuda, un policía las rocía con spray de pimienta, dejándolas de rodillas en el suelo y gritando de dolor.

    Fuera de esta, varios agentes rodean a otro manifestante hasta reducirlo en el suelo. Más allá arrastran jóvenes, entre ellas chicas a las que esposan con violencia, mientras a otros los meten los golpean y a empujones los apartan de una esquina o los meten en los carros celulares.

   La intervención policiaca, según las agencias noticiosas, ha ido más allá de tratar de proteger las vallas en los alrededores de la Bolsa e impedir el acceso de manifestantes a menos de decenas de metros del edificio.

   El muro de agentes que separa a los corredores de bolsa de los protestantes, ha sido criticado duramente y les tacha de usar medidas de represión ilegales. También por arrestos en marchas real y totalmente pacíficas.

  Sin embargo los grandes medios de EEUU,de Europa o de España --donde comenzó el movimiento de Indignados--,  apenas se limitan a alguna que otra información, imagen, video, donde aparecen los manifestantes y pocas veces  algunos detenidos, más bien policías cuidando.

Dedican enormes espacios a la ¿guerra, o genocidio? en Libia, donde no salen los horrores de esa intervención, a  la captura y asesinato de Gadafi, como si fuera el "Osama Bin Laden" que supuestamente atacó las Torres Gemelas o el "pentágono" en el 2001, o si en Cuba hay 12 mujeres –autollamadas Damas de blanco- protestando.

   Pero celulares y cámaras personales fotografían y filman para colocar en internet la verdad y la realidad de la magnitud de esta movilizaciones y protestas, el grado del estado represivo y las golpizas en las manifestaciones y protestas de los Indignados. Esto ha obligado a que algunos medios viraran sus coberturas hacia allí, porque además el movimiento ha crecido y se ha fortalecido como en el caso de los estudiantes en Chile y por otra parte ha contado con el respaldo de importantes personalidades.

  El intelectual y activista Noam Chomsky, el cineasta y documentalista Michael Moore y la actriz y activista política Susan Sarandon,  están entre estos.

  Chomsky  les envió una carta abierta de apoyo, en la cual calificó de “honorable y valiente” la iniciativa.

  Michael Moore estuvo en  el parque Zucotti, ya denominado como la plaza de la Libertad por los ciudadanos afines al movimiento, lo cual  sorprendió a los instalados quienes agradecieron su solidaridad al decirles que los admiraba "por haber tomado la iniciativa ante los estragos que los bancos han hecho con este país" y les instó a "que no desesperasen", ya que "dentro de 100 años la gente recordará que vinieron a esta plaza y empezaron este movimiento".

No fue lo único que hizo Moore. Durante la promoción de su autobiografía asistió a un programa en el canal CNN y aprovechó para repetir el mensaje de los ‘indignados’. "Estamos en contra de la avaricia y de ese 1% que se queda con 9 pedazos de pizza mientras el 99% tiene que pelear por la última. [...] 46 millones de personas viviendo en la pobreza en Estados Unidos. Eso es un crimen absoluto. ¿Dónde está la rabia? ¿Dónde está la sublevación? Está empezando, está ahí abajo, en Wall Street. Alguien tenía que empezar a hacer algo y eso es lo que estos jóvenes están haciendo. Y se va a extender por todo el país" afirmó, refiriéndose a los acampados y a las ciudades estadounidenses, como Boston o Chicago, algunas de las más de 7 decenas donde se han creado movimientos similares.

Susan Sarandon, embajadora de UNICEF y activista reconocida e involucrada en diferentes causas, también visitó el corazón de la movilización.

La actriz, detenida en 1999 durante una manifestación contra el asesinato de un inmigrante africano a manos de la policía de Nueva York, quiso estar presente en la protesta y los participantes lo han agradecido a través de Twitter, red con la que

Desde esa red  se han hecho eco de algunas de sus reflexiones. Sarandon, ha afirmado “es genial. Las cosas nunca cambian desde arriba, solo se cambia desde abajo”.(Con recopilación agencias)

Rememorando el 11-S una década después. ¿Había otra alternativa?

Rememorando el 11-S una década después. ¿Había otra alternativa?

 

Ha ocurrido el décimo aniversario de las horrendas atrocidades acaecidas el 11 de septiembre de 2001, unos hechos que, según se considera a amplios niveles, cambiaron el mundo.

El pasado 1 de mayo un equipo de los comandos de elite estadounidenses, los SEAL de la Marina, asesinaron al presunto cerebro del crimen, Osama bin Laden, después de capturarle, desarmado e indefenso, a través de la Operación Jerónimo.

Un grupo de analistas ha observado que aunque finalmente se haya acabado con Bin Laden, éste consiguió, no obstante, algunos éxitos importantes en su guerra contra EEUU. “Afirmó repetidamente que el único camino para sacar a EEUU del mundo musulmán y derrotar a sus sátrapas era involucrar a los estadounidenses en una serie de pequeñas pero onerosas guerras que les llevaran finalmente a la bancarrota”, escribe Eric Margolis. “‘Sangrar a Estados Unidos’, en sus propias palabras”. A EEUU, primero bajo George W. Bush y después con Barack Obama, le faltó tiempo para precipitarse en la trampa…

Resulta grotesco que los inflados desembolsos militares y la dependencia de la deuda… puedan ser el legado más pernicioso del hombre que pensaba que podía derrotar a EEUU”, especialmente en unos momentos en que la extrema derecha está cínicamente explotando el tema de la deuda, con la connivencia del establishment demócrata, para socavar lo que queda de programas sociales, educación pública, sindicatos y, en general, las barreras que aún resisten ante la tiranía de las corporaciones.

Que Washington se inclinó por cumplir los más fervientes deseos de bin Laden fue algo que se puso en evidencia de inmediato. Como expuse en mi libro “9-11”, escrito poco después de que ocurrieran los ataques, nadie con conocimiento sobre la región fue capaz de reconocer “que un ataque masivo contra una población musulmana era la respuesta a las plegarias de bin Laden y sus socios, y que conduciría a EEUU y a sus aliados hacia una ‘trampa diabólica’, como señaló el ministro francés de Asuntos Exteriores”.

El importante analista de la CIA responsable desde 1996 de seguirle el rastro a Osama bin Laden, Michael Scheuer, escribió poco después que “bin Laden le ha precisado muy bien a EEUU las razones por las que está emprendiendo la guerra contra nosotros. [Él] está decidido a cambiar drásticamente las políticas estadounidenses y occidentales hacia el mundo islámico”, y en gran medida lo ha conseguido: “Las fuerzas y políticas de EEUU están completando la radicalización del mundo islámico, algo que Osama bin Laden trató de conseguir con un éxito sustancial aunque incompleto desde los primeros años de la década de 1990. Como consecuencia, pienso que es justo concluir que los EEUU de América siguen siendo el único aliado indispensable de bin Laden”. Y bien podría decirse que así sigue siendo incluso después de su muerte.

El primer 11-S

¿Había alternativa? Hay muchas posibilidades de que el movimiento yihadista, gran parte de él muy crítico hacia bin Laden, se hubiera dividido y debilitado tras el 11-S. “El crimen contra la humanidad”, como fue justamente denominado, podría haberse considerado como tal crimen y haber llevado a cabo una operación internacional para apresar a los posibles sospechosos. Pero aunque en aquel momento se reconoció tal posibilidad, ni siquiera se pasó a considerar la idea de hacerlo así.

En “11-9”, citaba la conclusión de Robert Fisk de que el “horrendo crimen” del 11-S se cometió de forma “perversa y con una crueldad impresionante”, una valoración certera. Es útil tener en mente que los crímenes podrían haber sido incluso peores. Supongamos, por ejemplo, que el ataque hubiera llegado hasta a bombardear la Casa Blanca, matar al presidente, imponer una dictadura militar brutal que asesinara a miles y torturara a decenas de miles mientras establecía un centro internacional de terror para ayudar a imponer estados similares de tortura y terror por todas partes y desarrollar una campaña internacional de asesinatos; y como estímulo adicional, hubieran traído un equipo de economistas –llamémoslos “los chicos de Kandahar”- para hundir velozmente la economía en una de las mayores depresiones de su historia. Eso, francamente, hubiera sido mucho peor que el 11-S.

Lamentablemente, este no es un pensamiento experimental. Sucedió. La única inexactitud en ese breve relato es que las cifras se habrían multiplicado por 25 para producir los equivalentes per capita en la medida apropiada. Desde luego, me estoy refiriendo a lo que en Latinoamérica se llama a menudo “el primer 11-S”, el 11 de septiembre de 1973, cuando EEUU consiguió tras intensos esfuerzos derrocar al democrático gobierno de Salvador Allende en Chile con un golpe militar que colocó en el poder al brutal régimen del general Pinochet. El objetivo, en palabras de la administración Nixon, era matar el “virus” que pudiera animar a todos aquellos “extranjeros dispuestos a putearnos” apropiándose de sus propios recursos y siguiendo de diversas maneras una política intolerable de desarrollo independiente. Al fondo estaba la conclusión del Consejo Nacional de Seguridad de que si EEUU no podía controlar Latinoamérica, no podía esperar “conseguir un orden que le fuera favorable en otros lugares del mundo”.

El primer 11-S, a diferencia del segundo, no cambió el mundo. No se produjo “nada que tuviera muy grandes consecuencias”, como Henry Kissinger aseguraba a su jefe pocos días después.

Estos acontecimientos de consecuencias pequeñas no se limitaron al golpe militar que destruyó la democracia chilena y puso en marcha la historia de horror que le siguió. El primer 11-S fue justo uno de los actos de un drama que empezó en 1962, cuando John F. Kennedy cambió la misión del ejército latinoamericano de “defensa hemisférica” –una anacrónica reliquia de la II Guerra Mundial- por “seguridad interna”, un concepto que implicó una aterradora interpretación en los círculos latinoamericanos bajo dominio estadounidense.

En la recientemente publicada por la Universidad de Cambridge “History of the Cold War”, el erudito latinoamericano John Coatsworth escribe que desde ese momento hasta “el colapso soviético en 1990, las cifras de prisioneros políticos, víctimas de tortura y ejecuciones de disidentes políticos no violentos en Latinoamérica superaron inmensamente a las de la Unión Soviética y sus satélites del Este de Europa”, incluyendo también muchos mártires religiosos y asesinatos masivos, siempre apoyados o iniciados en Washington. El último acto importante de violencia fue el brutal asesinato de seis importantes intelectuales latinoamericanos, sacerdotes jesuitas, pocos días antes de la caída del Muro de Berlín. Los autores fueron un batallón de elite salvadoreño, que ya había dejado un estremecedor rastro de sangre, recién salidos del entrenamiento de la JFK School of Special Warfare, que actuaban bajo las órdenes directas del alto mando del estado clientelista de EEUU.

Desde luego, las consecuencias de esta plaga hemisférica siguen aún reverberando.

Del secuestro y la tortura al asesinato

Todo eso, y más cosas aún del mismo cariz, se desechan como algo de escasas consecuencias y se olvidan. Aquellos cuya misión es gobernar el mundo disfrutan de una imagen más confortable, suficientemente bien articulada en el actual número de la prestigiosa (y valiosa) revista del Royal Institute of International Affairs en Londres. El artículo principal aborda “el visionario orden internacional” de la “segunda mitad del siglo XX”, marcada por “la universalización de una visión estadounidense de prosperidad comercial”. Algo hay en ese sentido, pero expresa bien poco de la percepción de quienes se llevan la peor parte.

Lo mismo ocurre respecto al asesinato de Osama bin Laden, que pone fin al menos a una fase de la “guerra contra el terror” vuelta a declarar por el presidente George W. Bush en el segundo 11-S. Permítannos volver a reflexionar sobre ese suceso y su significado.

El 1 de mayo de 2011, Obama bin Laden fue asesinado en un recinto que no contaba prácticamente con protección alguna mediante una misión de asalto de 79 SEAL de la Marina, que entraron en Pakistán en helicóptero. Después de que el gobierno facilitara y retirara muchas historias escabrosas, los informes oficiales dejaron cada vez más claro que la operación fue un asesinato planificado que violó múltiples normas elementales de derecho internacional, empezando por la invasión misma.

Parece que no hubo intento alguno de apresar a la desarmada víctima, lo que presumiblemente podrían haber hecho con facilidad 70 comandos que no enfrentaron oposición alguna, excepto, según informaron, de su mujer, también desarmada, a la que dispararon, en defensa propia, mientras “arremetía” contra ellos, según explicó la Casa Blanca.

El veterano corresponsal en Oriente Medio Yochi Dreazen y sus colegas del Atlantic fueron quienes proporcionaron una reconstrucción verosímil de los hechos. Dreazen, que anteriormente fue corresponsal en temas militares para el Wall Street Journal, es un importante periodista del National Journal Group que cubre asuntos militares y de seguridad nacional. Según su investigación, los planes de la Casa Blanca no parecían haber considerado la opción de capturar a bin Laden vivo: “La administración dejó claro al clandestino Mando Conjunto de Operaciones Especiales que querían a bin Laden muerto, según un alto funcionario estadounidense con conocimiento de las discusiones. Un oficial militar de alto rango informó sobre el asalto diciendo que los SEAL sabían que su misión no era cogerle vivo”.

Los autores añaden: “Para muchos del Pentágono y de la CIA que se habían pasado casi una década tratando de cazar a bin Laden, asesinar al combatiente era un acto necesario y justificado de venganza”. Además, “capturar vivo a bin Laden hubiera también supuesto para la administración todo un conjunto de irritantes desafíos políticos y legales”. Mejor era, pues, asesinarle y tirar su cuerpo al mar sin realizar una autopsia considerada esencial tras un asesinato, un acto que previsiblemente provocó mucha ira y escepticismo en gran parte del mundo musulmán.

Como demuestra la investigación del Atlantic, “la rotunda decisión de asesinar a bin Laden fue la más clara demostración hasta la fecha de un aspecto poco reseñado de la política contraterrorista de la administración Obama. La administración Bush capturaba a miles de sospechosos combatientes y les enviaba a campos de detención en Afganistán, Iraq y la Bahía de Guantánamo. En cambio, la administración Obama se ha centrado en eliminar a terroristas individuales en vez que tratar de cogerlos vivos”. Esta es una de las diferencias importantes entre Bush y Obama. Los autores citan al antiguo canciller de Alemania Occidental Helmut Schmidt, quien “dijo a la televisión alemana que el asalto estadounidense supuso ‘de forma absolutamente clara una violación del derecho internacional’ y que debería haberse detenido y procesado a bin Laden”, a diferencia del Fiscal General de EEUU Eric Holder, quien “defendió la decisión de matar a bin Laden aunque no supusiera una amenaza inmediata para los SEAL de la Marina, diciendo en un panel en el Congreso… que el asalto había sido ‘legal, legítimo y adecuado en todos los aspectos’”.

Los aliados criticaron asimismo el hecho de que se deshicieran el cuerpo sin realizar autopsia. El muy apreciado jurista inglés Geoffrey Robertson, que apoyó la intervención y se opuso en gran medida a la ejecución a partir de motivos pragmáticos, describió sin embargo la afirmación de Obama de que “se había hecho justicia” como un “absurdo” que debería haber resultado obvio para un antiguo profesor de derecho constitucional. La ley pakistaní “exige una investigación colonial en caso de muerte violenta, y las leyes internacionales de los derechos humanos insisten en que ‘el derecho a la vida’ exige una investigación cuando a partir de una acción policial o gubernamental se produce una muerte violenta. EEUU tiene por tanto el deber de realizar una investigación que satisfaga al mundo acerca de las verdaderas circunstancias de ese asesinato”.

Robertson nos recuerda útilmente que “no siempre fue así. Cuando llegó el momento de decidir el destino de hombres mucho más implicados que Osama bin Laden en actos perversos –los líderes nazis-, el gobierno británico quiso colgarles en las seis horas siguientes a su captura. El presidente Truman puso reparos, citando la conclusión del juez Robert Jackson de que ‘la conciencia estadounidense no debería asumir fácilmente, ni nuestros niños deberían recordar con orgullo, una ejecución sumaria… la única vía es determinar la inocencia o culpabilidad de los acusados tras una vista que fuera tan desapasionada como lo permitieran los tiempos y a partir de unos antecedentes que dejen claros nuestras razones y motivos’”.

Eric Margolis comenta que el hecho de que “Washington no haya hecho nunca pública la prueba de su afirmación de que Osama bin Laden estaba tras los ataques del 11-S”, posiblemente sea una de las razones por la que las “encuestas muestran que casi una tercera parte de los encuestados estadounidenses creen que el gobierno de EEUU y/o Israel estaban tras el 11-S”, mientras que en el mundo musulmán el escepticismo es mucho mayor. “Un juicio abierto en EEUU o en La Haya habría expuesto esas afirmaciones a la luz del día”, continúa, una razón práctica por la que Washington debería haberse sometido a la ley.

En sociedades que profesan algún respeto por la ley, se detiene a los sospechosos y se les somete a un juicio justo. Hago hincapié en la palabra “sospechosos”. En junio de 2002, el jefe del FBI Robert Mueller, en lo que el Washington Post describía como “sus más detallados comentarios públicos acerca de los orígenes de los ataques”, pudo tan solo decir que “los investigadores tienen la idea de que los ataques del 11-S contra el World Trade Center y el Pentágono procedían de los dirigentes de Al Qaida en Afganistán, que la conspiración última se preparó en Alemania y que la financiación se produjo a través de los Emiratos Árabes Unidos desde fuentes en Afganistán”.

Lo que el FBI creía y pensaba en junio de 2002 no era lo que sabía ocho meses antes, cuando Washington descartó las ofertas tentativas de los talibanes (si éstas eran serias es algo que ignoramos) de permitir que se juzgara a bin Laden si se les presentaban pruebas de su culpabilidad. Por tanto, no es verdad, como el presidente Obama afirmó en su declaración en la Casa Blanca tras la muerte de bin Laden, que “nosotros supimos rápidamente que era Al Qaida quien había perpetrado los ataques del 11-S”.

No ha habido nunca razón alguna para dudar de lo que el FBI creía a mediados de 2002, pero eso nos aleja de la prueba de culpabilidad exigida en las sociedades civilizadas y, cualquiera que sea esa prueba, no justifica el asesinato de un sospechoso que al parecer podría haber sido fácilmente detenido y llevado a juicio. Y las pruebas aportadas desde entonces confirman en gran media esa apreciación. Así, la Comisión del 11-S proporcionó amplias pruebas circunstanciales del papel de bin Laden en el 11-S basadas fundamentalmente en lo dicho por los prisioneros de Guantánamo en sus confesiones. Dudo mucho que gran parte de todo eso hubiera podido sostenerse ante un tribunal independiente, si consideramos los métodos seguidos para conseguir las confesiones. Pero en cualquier acontecimiento, las conclusiones de una investigación autorizada por el Congreso, aunque convenzan a quienes las consigue, no satisfacen el nivel necesario de una sentencia emitida por un tribunal creíble, que es lo que transforma la categoría del acusado de sospechoso en culpable.

Se cuentan muchas cosas de la “confesión” de bin Laden, pero eso fue un alarde y no una confesión, con tanta credibilidad como si yo “confieso” que gané el maratón de Boston. La jactancia nos dice mucho acerca de su carácter pero nada sobre su responsabilidad en lo que él consideraba como el gran logro del que quería atribuirse el mérito.

Una vez más, todo esto es, claramente, muy independiente de los juicios que uno pueda hacer acerca de su responsabilidad, que de inmediato se estimó clara, incluso antes de la investigación del FBI y así sigue siendo aún.

Crímenes de agresión

Merece la pena añadir que gran parte del mundo musulmán reconoció la responsabilidad de bin Laden y le condenó. Un ejemplo significativo es el del distinguido clérigo libanés Sheij Fadlallah, muy respetado en general por Hizbollah y los grupos chiíes, incluso fuera del Líbano. Tenía alguna experiencia de asesinatos. A él mismo le habían intentado asesinar: mediante un camión-bomba en el exterior de una mezquita, en una operación organizada por la CIA en 1985. Logró escapar pero mataron a otras 80 personas, en su mayoría mujeres y niñas que salían de la mezquita, uno de esos innumerables crímenes que no entran en los anales del terror debido a la falacia del “error de la agencia”. El Sheij Fadlallah condenó con dureza los ataques del 11-S.

Uno de los principales especialistas en el movimiento yihadista, Fawaz Gerges, sugiere que el movimiento podría haberse escindido en aquel momento si EEUU hubiera explotado la oportunidad en vez de fomentarlo, especialmente por el ataque contra Iraq, una gran bendición para bin Laden, que produjo un agudo incremento del terrorismo, como ya habían anticipado las agencias de inteligencia. Por ejemplo, en las audiencias Chilcot para investigar los antecedentes de la invasión de Iraq, el ex jefe de la agencia de la inteligencia británica interna, el MI5, testificó que tanto la inteligencia británica como la estadounidense eran conscientes de que Sadam no constituía ninguna amenaza seria, que era probable que la invasión incrementara el terrorismo y que las invasiones de Iraq y Afganistán habían radicalizado a determinadas partes de una generación de musulmanes que consideraban las acciones militares como un “ataque contra el Islam”. Como ocurre muy a menudo, la seguridad no era una prioridad importante para la acción estatal.

Podría resultar instructivo preguntarnos a nosotros mismos cómo reaccionaríamos si una serie de comandos iraquíes hubieran aterrizado en el recinto donde pudiera encontrarse George W. Bush, le hubieran asesinado y hubieran arrojado su cuerpo al Atlántico (tras los adecuados ritos funerarios, desde luego). Indiscutiblemente, no era un “sospechoso”, pero “el que decide”, el que dio las órdenes de invadir Iraq, es decir, de cometer el “crimen internacional supremo que difiere solo de otros crímenes de guerra en que en sí mismo contiene el acumulado mal del todo” por el que los criminales nazis fueron colgados: los cientos de miles de muertos, los millones de refugiados, la destrucción de la mayor parte del país y de su patrimonio nacional y el homicida conflicto sectario que se ha extendido ahora al resto de la región. Igualmente, de forma indiscutible, estos crímenes excedían cualquier cosa que pudiera atribuírsele a bin Laden.

Decir que todo esto es indiscutible, que lo es, no implica que no se deniegue. La existencia de quienes creen que la tierra es plana no cambia el hecho de que, indiscutiblemente, la tierra no es plana. Igualmente, es indiscutible que Stalin y Hitler fueron responsables de crímenes horrendos, aunque sus leales lo nieguen. De nuevo, todo eso debería ser demasiado obvio como para tener que comentarlo, y lo es, excepto en una atmósfera de histeria tan extrema que bloquea todo pensamiento racional.

De forma parecida, es indiscutible que Bush y asociados cometieron el “crimen internacional supremo”: el crimen de agresión. El juez Robert Jackson, jefe de la acusación de EEUU en Nuremberg, definió bastante claramente ese crimen. Un “agresor”, expuso Jackson en su declaración de apertura, es un estado que es el primero en cometer acciones tales como “invadir con sus fuerzas armadas, con o sin declaración de guerra, el territorio de otro Estado…” Nadie, ni siquiera los más radicales defensores de la agresión, niega que eso fue lo que Bush y asociados hicieron.

Haríamos bien asimismo en recordar las elocuentes palabras de Jackson en Nuremberg sobre el principio de universalidad: “Si ciertos actos que violan tratados son crímenes, tienen tal carácter de crímenes, ya sea Estados Unidos o Alemania quienes los perpetren, y no estamos dispuestos a establecer una norma de conducta criminal contra otros que no estemos dispuestos a invocar contra nosotros mismos”.

Queda claro también que las anunciadas intenciones resultan irrelevantes, aunque se crea realmente en ellas. Archivos internos revelan que los fascistas japoneses pensaban al parecer que arrasando China estaban trabajando para convertirla en un “paraíso terrestre”. Y aunque pueda ser difícil de imaginar, puede concebirse que Bush y compañía creían que estaban protegiendo al mundo de su destrucción por las armas nucleares de Sadam. Todo irrelevante, aunque los ardientes seguidores en todas partes puedan tratar de convencerse ellos mismos de otra cosa.

Nos quedan dos opciones: o Bush y asociados son culpables del “crimen internacional supremo”, incluyendo todos los males que siguieron, o declaramos que los procedimientos de Nuremberg fueron una farsa y los aliados fueron culpables de asesinato judicial.

 

La mentalidad imperial y el 11-S

Pocos días antes del asesinato de bin Laden, Orlando Bosch murió tranquilamente en Florida, donde residía junto a su cómplice Luis Posada Carriles y muchos otros socios del terrorismo internacional. Después de que el FBI le acusara de decenas de crímenes terroristas, Bush le garantizó a Bosch el perdón presidencial ignorando las objeciones del Departamento de Justicia, que encontraba “inevitable que esa conclusión resultara perjudicial para los intereses públicos de EEUU al proporcionar un puerto seguro a Bosch”. La coincidencia entre esas muertes trae de inmediato a la mente la doctrina de Busch II: “convertida ya en… una norma de facto de las relaciones internacionales”, que, según el renombrado especialista en relaciones internacionales de Harvard Graham Allison, “revoca la soberanía de los estados que proporcionan santuario a terroristas”.

Allison se refiere al pronunciamiento que Bush II dirigió a los talibanes: “Aquellos que alberguen terroristas son tan culpables como los mismos terroristas”. Por tanto, esos estados han perdido su soberanía y se convierten en objetivos de atentados terroristas, por ejemplo, el estado que ha albergado a Bosch y a su cómplice. Cuando Bush emitió esta nueva “norma de facto de las relaciones internacionales”, nadie pareció darse cuenta de que estaba haciendo un llamamiento a la invasión y destrucción de EEUU y al asesinato de sus criminales presidentes.

Nada de esto es problemático, por supuesto, si rechazamos el principio del juez Jackson de la universalidad y adoptamos en su lugar el principio de que EEUU se ha auto-inmunizado frente al derecho y a los convenios internacionales, como su gobierno ha dejado muy claro con frecuencia.

También merece la pena reflexionar acerca del nombre aplicado a la operación bin Laden: Operación Jerónimo. La mentalidad imperial es tan profunda que muy pocos parecen ser capaces de percibir que la Casa Blanca está glorificando a bin Laden al llamarle “Jerónimo”, el jefe indio apache que dirigió la valiente resistencia contra los invasores de los territorios apaches.

La elección casual del nombre es una reminiscencia de la facilidad con la que apodamos nuestras homicidas armas con los nombres de las víctimas de nuestros crímenes: Apache, Blackhawk… Es posible que reaccionáramos de forma diferente si la Luftwaffe hubiera llamado a sus aviones de combate “Judío” y “Gitano”.

Los ejemplos mencionados caerían bajo la categoría de la “excepcionalidad estadounidense” si no fuera por el hecho de que la fácil supresión de los crímenes de uno está prácticamente siempre presente entre los estados poderosos, al menos entre aquellos que no han sido derrotados y obligados a reconocer la realidad.

Quizá la administración percibía el asesinato como un “acto de venganza”, como concluye Robertson. Y quizá el rechazo de la opción legal de un juicio refleja una diferencia entre la cultura moral de 1945 y la de hoy, como él sugiere. Cualquiera que fuera el motivo, apenas tiene que ver con la seguridad. Como en el caso del “crimen internacional supremo” perpetrado en Iraq, el asesinato de bin Laden es otra ilustración del importante hecho de que muy a menudo la seguridad no es una prioridad importante en las acciones estatales, muy al contrario de la doctrina exhibida. ( Noam Chomsky*. TomDispatch.com)

(Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández (9 Septiembre 2011)

  • Noam Chomsky es profesor emérito de Lingüística y Filosofía del Instituto Tecnológico de Massachusetts, en Cambridge, Massachusetts. Su libro más reciente es “9-11: Was There an Alternative?” (Seven Stories Press), resumido en el presente artículo.

Fuente:

http://www.tomdispatch.com/post/175436/tomgram%3A_noam_chomsky%2C_the_imperial_mentality_and_9_11/#more

Violentas represiones a estudiantes en Chile recuerdan dictadura de Pinochet

Violentas represiones a estudiantes en Chile recuerdan dictadura de Pinochet

  • Han sido las jornadas de protestas más intensas y de mayor violencia policial.
  • Cerca de 900 detenidos y un centenar de heridos.
  • Santiago de Chile tuvo escenas que replicaban el facismo de la era Pinochet
  • Ollas y sartenes sonaron en respaldo a los estudiantes en reconocidas zonas de la capital.

 Chile vivió el jueves 4 la jornada de protestas más intensas desde que se instauró la democracia hace más de dos décadas.

La televisión local mostraba imágenes de decenas de miles de personas en las calles de mientras los carabineros y militares reprimían con violencia la movilización.

Las protestas de estudiantiles en Chile dejaron un saldo de 874 detenidos y 90  heridos como consecuencias de la batalla campal que se desató en el centro de Santiago y en otras ciudades de Chile.

   El centro de Santiago fue escenario de cruentas confrontaciones entre manifestantes y uniformados que a muchos hicieron recordar episodios violentos y represivos ocurridos durante la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990).

   Al enfurecimiento de los estudiantes y profesores se sumó el descontento de miles cde chilenos que protagonizaron en la capital un gran "cacerolazo" contra el Gobierno de Sebastián Piñera, un hecho inédito en 20 años de democracia.

Ollas y sartenes sonaron en respaldo a los estudiantes en reconocidas zonas de la capital chilena como la Plaza Italia y la Plaza Brasil.

Medios locales informaron de pequeñas concentraciones en algunas esquinas de zonas residenciales que contaron con el apoyo de conductores que hicieron sonar las bocinas de sus coches.

   La convocatoria a tomar las calles se realizó a través de las redes sociales, como Twitter, y mensajes de texto al móvil. La acogida fue mayor a la esperada, aunque algunos funcionarios del gobierno trataron de minimizarlo diciendo que esta marcha de estudiantes no tuvo el mismo éxito que las anteriores.

   Los hechos de violencia comenzaron el jueves por la mañana cuando estudiantes de secundaria intentaron realizar una marcha en Santiago, la cual había sido prohibida por el Ministerio del Interior. Horas más tarde miembros de la Confederación de Estudiantes de Chile (Confech) y el Colegio de Profesores tomaron las calles, pese a no haber sido autorizados.

   El Gobierno de Piñera se había negado a dar el visto bueno a estas manifestaciones debido a los daños que habrían ocasionado las tres marchas anteriores que estos sectores realizaron en las últimas semanas y que reunieron a unas 80.000 personas.

ULTIMÁTUM

   La Confech dio el jueves un ultimátum a Piñera para que presente una nueva propuesta que responda a sus demandas. Esta sería entonces la tercera que tendría que diseñar el gobierno desde que comenzó la crisis hace un par de meses.

   "Invitamos al gobierno a dar respuestas serias, concretas y coherentes con nuestras demandas históricas. Para esto, el Ejecutivo tiene un plazo de seis días, a partir de esta jornada (del jueves) de movilizaciones y protesta nacional", anunció Patricio Contreras, en nombre de la confederación.

  A comienzos de julio, Piñera anunció la creación de un fondo de 4.000 millones de dólares (2.797 millones de euros) en el marco de lo que él mismo denominó "un Gran Acuerdo Nacional por la Educación" (el acuerdo GANE), cuyos principales objetivos son mejorar la calidad, acceso y financiación de la educación superior.

   Pero la propuesta no convenció a los estudiantes, que exigen al Estado aumentar los recursos para la educación, abaratar los precios del transporte público para ese sector, mejorar las condiciones de los créditos que deben pagar los universitarios para financiar sus carreras, reducir las desigualdades en las escuelas públicas y no promover la privatización del sector.(Agencias)

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